Hay lugares en Italia que son hermosos y luego está la costa de Portofino, ese pequeño tramo de Liguria donde la belleza parece sacada de una película. Pueblos de colores se aferran a las laderas, los barcos de pesca comparten el mar con grandes yates y pequeñas calas aparecen entre acantilados cubiertos de pinos como si alguien las hubiera diseñado.
Pero la magia de esta costa no termina en Portofino. Desde Santa Margherita Ligure hasta Paraggi, Rapallo y Camogli, la Riviera ofrece algunos de los hoteles más seductores de Italia: antiguos palacios, villas frente al mar, monasterios convertidos en hoteles y refugios íntimos donde el verdadero lujo está tanto en el lugar como en la forma de vivirlo.
Para esta selección de Top 10 Hedonist buscamos precisamente eso: hoteles que capturan el arte de vivir de la Riviera italiana. Arquitectura, historia, gastronomía, vistas extraordinarias, servicio y esa sensación tan difícil de explicar de haber llegado a un lugar donde, por unos días, realmente no hay ninguna razón para mirar el reloj.
- Imperiale Palace Hotel, Santa Margherita Ligure
Hay hoteles que cuentan una historia y otros que forman parte de ella. El Imperiale Palace es de los segundos. La villa nació en 1889 como residencia de la familia noble Costa y, durante la Belle Époque, sus salones se convirtieron en punto de encuentro de reyes, aristócratas, artistas e intelectuales. La Reina Elena de Saboya se hospedó aquí durante largas temporadas, mientras figuras como Luigi Pirandello y Eleonora Duse formaron parte de la historia del palacio. En 1922, además, fue escenario de la firma del Tratado de Rapallo, en la llamada Sala del Tratado.
Hoy, esa historia convive con una elegancia cuidadosamente renovada. La arquitectura Art Nouveau, los frescos, mármoles, balcones y salones conservan el carácter de la antigua villa, mientras las habitaciones y suites han sido actualizadas para ofrecer el confort de un verdadero cinco estrellas. Todo está acompañado por una de las grandes protagonistas del hotel: la vista sobre el Golfo de Tigullio. Y cuando llega el momento de bajar al mar, el Beach Club privado Le Vele ofrece una de las experiencias más especiales de la propiedad, con acceso directo al agua, piscina climatizada de agua de mar y ese ambiente de Dolce Vita que parece haber sido inventado precisamente para este rincón de Liguria. La gastronomía completa el ritual, desde Imperiale a Mare, prácticamente sobre el agua, hasta Novecento, donde la cocina contemporánea de inspiración ligur se sirve entre frescos, columnas de mármol y lámparas de Murano.
Y hay algo más que termina de hacer especial al Imperiale Palace: su gente. Anna Mattu, Hotel Manager, está muy presente en el día a día del hotel y en los detalles que hacen que una propiedad histórica mantenga hoy el nivel de servicio que exige un cinco estrellas. Esa combinación de patrimonio, belleza, mar, gastronomía y una hospitalidad cuidadosamente supervisada es precisamente la razón por la que Imperiale Palace ocupa el número 1 de nuestra selección. No es solamente un hotel donde alojarse en la Riviera. Es uno de esos lugares que permiten vivirla en su versión más elegante, romántica y auténtica.
- Splendido, Portofino
Pocos hoteles tienen una relación tan estrecha con el imaginario de Portofino como Splendido. Instalado en un antiguo monasterio del siglo XVI sobre la bahía, el hotel combina jardines exuberantes, terrazas y vistas extraordinarias con ese glamour italiano que convirtió a Portofino en uno de los destinos más deseados del Mediterráneo.
Aquí el placer está en hacer muy poco: una mañana junto a la piscina mirando el puerto, un almuerzo largo, una copa al atardecer y la sensación de estar suspendido sobre uno de los paisajes más bellos de Italia.
- Splendido Mare, Portofino
Si Splendido ofrece la perspectiva elevada de Portofino, Splendido Mare permite vivir el pueblo desde dentro. Su ubicación junto a la Piazzetta hace que el puerto, los cafés, las boutiques y los barcos formen parte de la experiencia desde el momento en que se sale del hotel.
Sus pocas habitaciones le dan una intimidad especial y su propuesta gastronómica celebra los sabores de Liguria. Es una elección para quien quiere despertar y estar inmediatamente en el corazón de Portofino, sintiendo el movimiento del pueblo a pocos pasos, pero con el refinamiento de una casa privada.
- Eight Hotel Portofino
Eight Hotel propone una versión más contemporánea y discreta de Portofino. Está a pocos minutos de la Piazzetta, pero su ambiente se siente mucho más íntimo, con interiores sofisticados y una estética que combina materiales cálidos, texturas elegantes y un lujo deliberadamente silencioso.
Es perfecto para quien quiere tener Portofino al alcance de la mano y, al mismo tiempo, regresar a un lugar tranquilo cuando el pueblo comienza a llenarse. El spa y el ambiente boutique completan una experiencia mucho más privada que la de los grandes hoteles de la Riviera.
- Eight Hotel Paraggi
En la pequeña bahía de Paraggi, entre Santa Margherita y Portofino, Eight Hotel ocupa una villa del siglo XIX completamente restaurada y convertida en un hotel íntimo de apenas 12 habitaciones. La decoración mezcla referencias ligures con un diseño contemporáneo, manteniendo el carácter original de la propiedad.
Pero la verdadera razón para quedarse aquí está fuera de la habitación. Su Beach Club privado se encuentra directamente sobre la famosa bahía de aguas esmeralda y está reservado exclusivamente para huéspedes. Despertar, desayunar y pasar el día prácticamente sobre el mar es probablemente una de las formas más deliciosas de experimentar esta costa.
- Grand Hotel Miramare, Santa Margherita Ligure
Desde 1903, el Grand Hotel Miramare ha sido uno de los grandes nombres de Santa Margherita Ligure. Propiedad de la familia Fustinoni desde 1945, conserva ese encanto de los grandes hoteles italianos donde la historia y la hospitalidad familiar forman parte de la experiencia. Por aquí pasaron, entre otros, Laurence Olivier y Vivien Leigh durante su luna de miel.
Su relación con el mar es el gran atractivo: jardines, piscina, terrazas y una vida que invita a pasar el día entre un café, un baño y un largo almuerzo. Incluso la historia del hotel está ligada al paisaje, ya que Guglielmo Marconi realizó desde su terraza una de sus primeras grandes transmisiones en 1933.
- Grand Hotel Bristol Spa Resort, Rapallo
Con vistas al Golfo de Tigullio y hacia Portofino, el Grand Hotel Bristol ofrece una interpretación más expansiva del lujo de la Riviera. Sus habitaciones y suites combinan interiores clásicos con grandes ventanas hacia el mar, mientras sus restaurantes celebran la cocina ligur y los productos del territorio.
Para quienes disfrutan de dedicarle tiempo al bienestar, su ERRE Spa de 2.000 metros cuadrados es uno de sus grandes atractivos, con sauna finlandesa, baño turco, circuito Kneipp, duchas emocionales y zonas de relajación. Y para terminar el día, el Beach Club Marina di Bardi pone el mar literalmente al alcance de los huéspedes.
- Hotel Piccolo Portofino
El Hotel Piccolo tiene una de esas ubicaciones que hacen que el hotel parezca formar parte del paisaje. Instalado en una antigua villa frente al mar, ofrece una perspectiva más íntima de Portofino y la posibilidad de dormir con el sonido del Mediterráneo como banda sonora.
Es una alternativa especialmente atractiva para quienes buscan romance y tranquilidad, lejos del movimiento de la Piazzetta. Aquí el verdadero lujo es la proximidad al agua y esa sensación de estar escondido en una pequeña villa sobre la costa.
- Hotel Metropole, Santa Margherita Ligure
El Metropole tiene una de las mejores fórmulas para quienes quieren disfrutar de Santa Margherita con calma: está directamente frente al Golfo, rodeado de jardines y combina habitaciones renovadas con espacios dentro de la histórica Villa Porticciolo. También cuenta con piscina cubierta climatizada, beach club privado y centro de bienestar.
Es un hotel para disfrutar sin prisas. Una mañana junto al mar, un almuerzo largo, una tarde de piscina y, si se quiere, un momento en su particular cama de sal para terminar el día. La experiencia tiene ese ritmo pausado que hace que la Riviera sea tan difícil de abandonar.
- Hotel Cenobio dei Dogi, Camogli
Para terminar, nos alejamos ligeramente de Portofino hasta Camogli, uno de los pueblos más encantadores de la Riviera y una alternativa perfecta para quienes buscan una experiencia algo más local. El Cenobio dei Dogi se encuentra directamente frente al mar, en una posición privilegiada sobre la costa.
Aquí la recompensa es la sencillez: el sonido del agua, las fachadas de colores del pueblo, largos almuerzos frente al Mediterráneo y la sensación de haber descubierto una versión más tranquila y auténtica de Liguria.
La costa de Portofino no es un destino para correr. Es para levantarse sin alarma, nadar en aguas transparentes, alargar el almuerzo, tomar un aperitivo mientras cae el sol y dejar que la tarde se convierta lentamente en noche.
Entre palacios históricos, villas privadas, playas escondidas y hoteles que llevan más de un siglo escribiendo su propia historia, solo queda elegir dónde comenzar. Porque en la Riviera italiana, el verdadero lujo no es tenerlo todo. Es tener tiempo para disfrutarlo.









